9 razones por las que vender directamente por Facebook o Instagram está haciendo que pierdas dinero

¿No te pasa que cada vez te encuentras con más perfiles en Instagram o páginas de Facebook que venden directamente sus productos ahí?

No me refiero a que promocionen sus productos en redes sociales sino que literalmente los venden ahí.

Publican una foto del producto en su Instagram o Facebook y te dicen que le hagas el pedido vía whatsapp o mensaje privado.

Muchas veces se trata de tiendas físicas que tramitan pedidos online de esa forma y otras muchas veces son “tiendas” que solo existen en Instagram o Facebook y que no tienen una plataforma de ecommerce donde gestionar los pedidos o su catálogo.

Pues yo cada vez veo más… Están proliferando este tipo de negocios. Y me da bastante miedito…

Creo que es un error muy gordo.

Por eso, me he decidido a escribir este post que llevaba pensando desde hace ya unas cuantas semanas, para que te des cuenta que si quieres montar un negocio de moda online (o si lo tienes montado de esta mala manera), te tienes que quitar este sistema de la cabeza.

Te voy a contar una serie de razones por las que yo creo que vender online en una plataforma que no es de ecommerce está haciendo que pierdas clientes y, sobre todo, dinero:

1- Estás haciendo algo ilegal

Como lo oyes.

Para vender online tus productos tienes que cumplir una serie de requisitos legales como son, por ejemplo, cumplir con la adaptación a la LOPD, los requisitos de la LSSI, el deber de información, la normativa de la contratación electrónica o la política de cookies, pasando por los artículos de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista que afectan directamente a un comercio electrónico y los cambios implementados en la Ley de Consumidores.

Como ves, no hay que tomarse a la ligera el tema de montar un negocio online. Ya que como poco, si no cumples la normativa, te pueden cerrar el chiringuito.

Pero también puedes pagarlo caro si te pillan, porque te pueden meter una multa gorda.

Son un montón de aspectos que no puedes incluir en tu página de Facebook o Instagram tal cual y que necesitas tener una plataforma de ecommerce donde poder adaptar todo esto.

Además, te puedes quedar sin tu plataforma de venta de la noche a la mañana porque Facebook o Instagram te pueden cerrar tu cuenta ya que también estásincumpliendo su política de uso.

En este ejemplo de la tienda online Buylevard, puedes ver como en el pie de página, tienes varias páginas con todos los temas legales que cumplen.

2- Tus posibles clientes se tienen que fiar de tu palabra para pagarte o hacerte un pedido

Como te hemos comentado en otras ocasiones, todavía hay muchas personas que no confian del todo en comprar online.

Por eso, es imprescindible transmitir confianza cuando alguien va a realizar una compra o hacerte un pago.

Esto es imposible si no tienes una plataforma ecommerce, donde puedes incluir los logotipos de compra segura en la home, en el carrito de compra, ficha de producto o checkout y otra serie de cosas para mostrar seguridad y confianza.

Esta posibilidad no existe si vendes directamente en facebook o instagram donde los usuarios únicamente ven las fotos de tus productos y te tienen que hacer el pedido a través de un mensaje, sin un checkout ni nada por el estilo.

Yo que quieres que te diga, pero no me fío de pagar a alguien a través de un mensaje privado o por el whatsapp…

Además, si quiero devolver algo que no me quedaba bien o si me han enviado otra cosa por error, también me tendré que fiar de la palabra del vendedor.

En este ejemplo de Sarenza, puedes comprobar como tienen el sello de “Confianza online” en la cabecera de la web y además, también varios iconos de compra segura en el botón de comprar.

3- Tus clientes no pueden hacer un seguimiento de su compra

Yo (y mucha gente a parte de mi) cuando compro online, me gusta saber cómo se está procesando mi pedido y si ya se ha enviado, si está en preparación, etc

Me gusta hacer un seguimiento para saber cuándo me va a llegar a casa y no esperar demasiado a recibirlo.

En el caso de no tener una plataforma ecommerce para vender tus productos, este paso es nulo. No existe.

Los clientes están desinformados en todo momento y se tienen que fiar de que les vas a enviar la prenda o producto.

De esta forma, la atención al cliente por tu parte también va a requerir de más atención, porque tendrás que estar continuamente contestando mensajes de los usuarios.

En este ejemplo de la tienda online Ulanka, nada más entrar en su home, tienes un destacado arriba a la derecha para hacer un seguimiento de tu pedido.

4- No tienes una web donde exponer tu catálogo

Estás dificultando la experiencia de compra al cliente porque en las redes sociales, la información es efímera y no permanece en el tiempo.

Los usuarios no podrán ver al momento (a menos que pregunten directamente) qué tallas tienes disponibles o si algún producto está ya agotado.

En cambio, en una tienda online al uso, tienes un catálogo de productos que puedes buscar por categorías fácilmente y elegir tu talla al momento, color, etc.

Además, los usuarios no tienen un carrito de compra donde ir viendo las prendas o productos que van eligiendo.

En este ejemplo de Asos, puedes ver como en el menú puedes buscar mucho mejor por categorías lo que necesitas.

 

5- Cierras puertas a que te encuentre más gente

Por otro lado, te estás cerrando muchas más puertas.

Te limitas a que solo compren la gente que te ha encontrado por casualidad en esa red social.

Una persona que busque en Google una prenda que necesita, probablemente no encontrará tus productos.

Tus fotos de facebook o instagram con las cosas que vendes, no aparecerán en la lista de resultados del buscador más potente del mundo, ya que es una información que no se indexa bien.

Esto se traduce en que estás perdiendo muchas oportunidades de vender más.

 

6- Más difícil gestionar pedidos, stock, devoluciones o cobros

Además, no son solo desventajas para tus posibles clientes, si no que también este método para vender online, te perjudica a ti.

Cuando empieces a tener varios pedidos al día, te vas a volver loco para poder gestionar el stock, los cobros, las devoluciones, hacer el seguimiento, atender las dudas… etc

Vas a estar pendiente las 24 horas del día de hacer todo ese trabajo y de atender todos los problemas y dudas de los clientes y usuarios.

Si tienes una plataforma de ecommerce en condiciones, ahorrarás mucho más tiempo y estarás más liberado porque hay muchos procesos que se pueden automatizar.

 

7- No puedes hacer ventas cruzadas

Como te decía, estás desaprovechando oportunidades por todos los lados.

Si vendes tus productos en una tienda online como se debe, tendrás la opción de aumentar el valor de cada pedido.

Algo que vendiendo directamente por instagram, por whatsapp, facebook… va a ser más complicado.

No podrás sugerirle otros productos complementarios en cada ficha de producto para completar sus looks de forma automática.

En este ejemplo de HyM, puedes ver cómo en la propia ficha de producto te hacen sugerencias de prendas que pueden combinar con el producto que quieres comprar.

8-  No fidelizas tu lista de clientes ni incentivas a los potenciales

Tus clientes no rellenan ningún formulario al hacerte un pedido, ya que seguramente con este método, lo estés haciendo tú de forma manual.

Por tanto, no tienes datos de tus clientes para enviarles newsletter con ofertas y, además, seguramente aunque los tengas, no estés cumpliendo la ley de protección de datos que te he comentado al principio del post.

El usuario no está dándote la aprobación para recibir emails tuyos promocionales porque no tienes habilitado un formulario donde registre sus datos y te de expresamente su consentimiento.

El email marketing es una herramienta muy poderosa de fidelización de clientes.

Estás desaprovechando la oportunidad de hacer que tus clientes actuales repitan compra y además,  también de captar a nuevos con un incentivo por suscribirse a tu newsletter.

Es más fácil hacer comprar a un cliente que ya te conoce que a una persona que no te conoce.

sin una plataforma de ecommerce, va a ser mucho más complicado.

En este ejemplo de Levis, puedes ver como utilizan un popup con un incentivo para que te unas a su newsletter y hagas la primera compra.

9- No puedes ver estadísticas ni conversiones

Al no tener estadísticas de cuales son los productos que más se visitan y cuales son los que más se venden, no podrás saber qué % de conversión en ventas tienes.

Es decir, qué porcentaje de todas las personas que ven tus productos los acaban comprando.

La medición es algo crucial en un negocio online, porque de esta forma, optimizas aquellas cosas que funcionan mejor o peor de tu web y puedes ir mejorando tus ventas.

Por otro lado, al no tener un registro de las visitas, no podrás utilizar técnicas de remarketing para promocionar tus productos entre las personas que han visitado, por ejemplo, un producto en concreto y se han ido sin comprar.

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En conclusión, olvídate de vender directamente en redes sociales.

Valida tu negocio, vende tus productos en un marketplace y después, cuando empieces a ver resultados, ábrete tu propia tienda online en condiciones.

Lo que si puedes hacer con las redes sociales, es utilizarlas para promocionar tus productos y atraer clientes. Nunca para vender directamente a lo loco.

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